Mejor os lo cuento, con imágenes, en tres pasos:
1.- Salida en medio de la Operación Retorno

2.- Días de sol y niños, con momentos "chill out"
3.- Vuelta a la aburrida y monótona rutina de siempre






AQUELLAS TARDES DE DOMINGO
Dicen que los extremeños somos los que más añoramos nuestra tierra cuando estamos lejos de ella, y al menos en mi caso se puede asegurar que esto es totalmente cierto. Desde hace diez años vivo en Sevilla, una ciudad donde el fútbol es casi una religión y que figura entre las pocas capitales capaces de mantener dos equipos en segunda división con una media de asistencia a los estadios altísima. Lejos de convertirme en “verderón” o “palangana”, he seguido fiel al Badajoz, que además desde hace unos años no se le dan del todo mal los equipos de la capital hispalense, para mayor disfrute de un servidor. El caso es que, entre las bromas y discusiones que mantengo cada lunes con mis compañeros de uno y otro bando (que si el “rey del empate”, que si el “club de los argentinos”...), ellos me lanzan un argumento que no puedo rebatir: “No se pué subí a primera ni hasé ná con dos mil personas en el estadio”, me dicen. Y es en este instante cuando agacho la cabeza y recuerdo aquellas tardes de domingo, en una ciudad que sí respiraba fútbol, con un equipo de Segunda B, un “vetusto” estadio y una afición cargada de ilusiones como único activo para conseguir el sueño del ascenso. El día del partido todos en casa nos levantábamos con los nervios en el estómago (“¡hoy viene el Melilla, que es un hueso!”), y almorzábamos con un ojo pegado al reloj (a mi padre le gustaba llegar al vetusto con casi una hora de antelación, para “vivir el ambiente”). Lástima que no vuelva a encontrarme con ese ambiente cada vez que visito el Nuevo Vivero, lástima que muchos hayan perdido esa identificación con el equipo, ese cariño que se profesaba por los jugadores, lástima que, en definitiva, no nos demos cuenta de lo que significa tener unos colores que nos representan por todo el país y que necesitan nuestro apoyo, mucho más que los “Real Madrid” o “Barcelonas” que llenan los bares pacenses cada domingo.


Aunque ya tiene algún tiempo, esta imagen que ví en la fantástica revista de tendencias abuse magazine ("uno de los tostones más impresionantes del rollo modernito", según ellos mismos) no ha perdido un ápice de vigencia como posible icono anti-capitalista. Se la dedico a Nacho, que seguro que le gusta (y así le compenso por los anteriores posts furgoleros que tan poco le motivan). Por cierto, bendito tostón el que nos regalan cada dos meses estos chicos. Sólo hace falta hojear alguno de los números de su fanzine on-line para comprobar el buen gusto que atesoran, empezando por el cuidado diseño y terminando por sus eclécticos contenidos.Consiste en, por distintos medios (habilidad de manos, desvío de atención, sugestión, etc.) crear la ilusión de que algo imposible está ocurriendo. Suelen ser [..] fenómenos que rompen las leyes de la física y la lógica, desafiando la explicación racional.
Pues eso, al final ha sido un peñazo que ha terminado con empate a cero, aunque por lo menos el tedio ha conseguido dormir a Carlitos (a Rojas, no a Tévez), algo que se agradece mucho. Está claro que no se jugaban nada (y a los holandeses tampoco les importaba quedar segundos), porque los dos equipos han jugado a "verlas venir". Otro partido se hubiese visto si fuese ya una eliminatoria.
Pues sí, se supone que hoy (6/6/6) era el Día Del Fin Del Mundo, y aquí estamos, más anchos que pancho. Aunque tras ver esta foto de Ale cualquiera diría que tenemos al mismísimo Damien en casa...
No se ha dicho la verdad de lo que ha pasado. Tengo un editorial del Extremadura del 27-4- 2006 en el que se decía: Manuel Rojas era contrario a servir de banderín de enganche para un enfrentamiento vecinal, y también en este aspecto la decisión de la Junta ha sido poco feliz al colocar su memoria en el centro de la polémica. Pero en el año 2000, ese mismo periódico en un editorial del 31-3-2000 dice: Sólo falta que el ayuntamiento haga suya la propuesta de Rodríguez Ibarra de dar el nombre de Manuel Rojas al palacio de congresos que va a construirse en Badajoz. La figura del ex-alcalde merece algo más que una calle.
Y por qué Ibarra había hecho la propuesta. Había hecho una propuesta que había sido recogida en el Hoy y el Extremadura diciendo: Ibarra afirmó en el transcurso del pleno de la Asamblea a la muerte de Rojas, donde se guardó un minuto de silencio, que una calle no es suficiente y que se propondrá que el futuro palacio de congresos reciba el nombre de Manuel Rojas, aplauso generalizado en el parlamento.